No es un secreto que mi señora y yo no nos llevamos bien. Por lo mayor del tiempo ella no me dice nada y no le digo nada también. Así es bueno para mí. Cuando yo hablo con ella no me mira y también no me escucha también. Le gusta reorganizar a mi armarillo y mover a mis cosas. Cuando era en Valencia ella movió todos mis libros y mis cosas del baño. También tomó mi muñeca que tomé después. A veces le enoja a mí porque no limpió una cuchilla como ella le gusta. Esta mañana mi pasaporte llegó cuando me duchaba y me tiró del ducho así pude pagar el hombre. Solo era en mi toalla. Ella está loca y está contando los días hasta que salga. Pienso que ella hace mi viaje interesante por lo menos.
Por Analiese
lunes, 28 de enero de 2008
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