Nuestro guía de Madrid, Ángel, nos trajo a El Escorial el segundo día de nuestro viaje. Todavía estábamos muy cansados debido a los vuelos largos, pero no era un problema. Cuando llegamos, almorzamos en una taberna, subimos por una colina grandísima, y descubrimos que el Monasterio de El Escorial estaba cerrado. Era una lástima que no pudiéramos entrar en el monasterio, pero por lo menos podíamos sacar muchas fotos. El pueblo era muy pintoresco, y había muchas colinas y calles pequeñas. También, había muchos belenes en el pueblo porque el día precedente era El Día de los Reyes. Después de ver el monasterio, subí con unos amigos al parte más alto del pueblo. Encontramos un bosque pequeño, y desde aquí había una vista hermosa del pueblo y el campo.(por Neil)
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